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martes, 29 de marzo de 2022

UN EX COMBATIENTE DE MALVINAS

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Miguel Angel Rodríguez, ex combatiente de Malvinas, es ejemplo de lucha y resiliencia. Integra la Asociación de Combatientes de Malvinas de Avellaneda, desde el cual ayuda a compañeros y sirve de inspiración a chicos y jóvenes interesados en conocer su historia. Es deportista y educador. Su historia es la historia de cientos de soldados que lucharon por nuestra patria y hoy día sienten el compromiso de retribuir a la sociedad lo que el país les ha procurado.

REGIMIENTO 6 DE INFANTERÍA
Esta historia comienza cuando tenía 21 años y fue llamado a presentarse en el Regimiento 6to de Infantería de Mercedes, provincia de Buenos Aires, tres días después del desembarco de las primeras tropas en la isla Soledad, Malvinas.

"Habían llamado a varios amigos y yo pensé que a mí no me tocaría, porque el 2 de abril habían llamado a todos. Así que 3 días más tarde, cuando regresaba a mi casa, mi hermana me esperó en la puerta con la carta”.

Los días siguientes transcurrieron de manera vertiginosa. Entre los preparativos en el Regimiento y el traslado de las tropas a Río Gallegos, Miguel Ángel terminó pisando la isla Soledad el 13 de abril de 1982.

“Tuvimos que caminar unas 10 horas hasta llegar a nuestra posición, donde cientos de pozos de zorro aguardaban por nosotros. Eran huecos de 40 centímetros de ancho por 1 metro y pico de alto. Allí pasamos interminables horas de la guerra. Mi vida entera la recorrí más de 500 veces dentro del pozo”, relató.

La madrugada del 01 de mayo le sorprendió la ráfaga de disparos desde un avión. Un proyectil cayó a 800 metros de su pozo y las esquirlas devastaron todo alrededor. A él no le tocó ni un ápice de piel.

“Desde esa noche no pude cerrar un ojo. Sobre todo porque sabía que una parte de nuestra sección estaba al otro lado de la isla para enviarnos una alerta temprana si los ingleses llegaban a desembarcar. Dos días después se acabó el racionamiento y paulatinamente decidimos buscar desperdicios en el basural. Hasta ese día teníamos 22 días sin bañarnos”.

Las tropas inglesas entraron el 13 de junio a la isla y la rendición ocurrió al día siguiente. Una semana después, Miguel Ángel regresaba a su casa con una mochila a cuestas, 11 cartas y un telegrama enviado por su madre. Estaba vivo y no lo podía creer.

El penúltimo tren que tomó, cuyo destino final sería Mercedes, le deparó un par de situaciones que atesoraría para el resto de su vida. La más emotiva:

“Un señor en el tren nos preguntó de dónde veníamos y mis compañeros y yo –éramos 3- les contestamos que de la guerra. Entonces nos citó a la mañana siguiente a su local para compensarnos lo que hicimos por la patria: esa mañana nos vistió de pies a cabeza”.

74 DÍAS EN MALVINAS
Miguel Ángel Rodríguez estuvo 74 días combatiendo en Malvinas. Recuerda, como si fuera ayer, el sonido de los cañones que lanzaban los ingleses desde los barcos, pero también lo piadosos que fueron estos al ofrecerles alimentos, cuando ya la tropa inglesa había tomado la isla, y los mismos se indignaron al comprobar que los oficiales argentinos habían escondido la comida a sus soldados.

El presente lo vive como si fuera la última vez y todos los días agradece estar vivo. Sus días transcurren entre las charlas a chicos y jóvenes de la primeria y el bachillerato, que dan lo que sea por oír sus historias; la Asociación de Combatientes de Malvinas en Avellaneda, y las charlas semanales con grupos de apoyo de ex combatientes.

Es maratonista y compitió en las olimpiadas de combatientes de 2004. Y de allí en adelante en cuanta maratón pueda. Vive con su familia y se siente en paz con él mismo. “Si me llamaran a luchar, volvería nuevamente sin pensarlo”. 

viernes, 2 de abril de 2021

¿QUIENES SON LAS MUJERES VETERANAS?

 Prof. Karina Antivero

Aunque esta efeméride alude a los “veteranos”, las mujeres también fueron protagonistas de la Guerra de Malvinas: como instrumentistas quirúrgicas y enfermeras; como personal a bordo de aviones que trasladaban heridos de las islas al continente; como oficiales o personal de buques mercantes con tareas logísticas; o como parte de operaciones de inteligencia.

Sólo recientemente comenzaron a visibilizarse estas historias. En 2012, una Resolución del Ministerio de Defensa reconoció las actuaciones de varias de estas mujeres y las filió históricamente con Manuela Pedraza y Juana Azurduy. 30 años después del conflicto bélico, un documento oficial miraba la guerra con otras lentes que las asociadas con estereotipos masculinos. 

Las historias de las mujeres que protagonizaron la guerra de Malvinas forman parte de una larga trama histórica. Sus huellas pueden leerse, por ejemplo, en el Diario de 1829 en Malvinas de María Sáez de Vernet, a partir del cual es posible reconstruir la vida cotidiana antes de la usurpación británica. En sus precisas descripciones sobre sobre el clima y las relaciones entre pobladores puede reconocerse cuál era el proyecto político que las Provincias Unidas para las islas Malvinas.

En el siglo XX, María Cristina Verrier asumió un rol protagónico dentro del plan llevado adelante por los «Cóndores», un grupo de civiles con militancia sindical que aterrizaron en Malvinas el 28 de septiembre de 1966 para izar la bandera nacional. La acción de Verrier condensaba múltiples rebeldías: el reclamo soberano ante una potencia imperial, el desafío a los estereotipos ligados a lo que se esperaba de las mujeres según su clase social, la participación de las mujeres en un acto político que exigía una audacia generalmente reservada sólo a los varones.

En 1974, María Fernanda y Teresa Cañas fueron las maestras que enseñan español a los niños isleños, en el marco del diálogo bilateral entre Argentina y el Reino Unido tras la Resolución 2065 de Naciones Unidas y el Memorándum de entendimiento (1968). Así, junto con la construcción de la pista del aeropuerto de Puerto Argentino, la llegada de Gas del Estado y de los vuelos de LADE, las maestras se convirtieron en representantes eminentes de un estado que reclamaba la soberanía de manera pacífica.

Como cronistas, militantes políticas, maestras, instrumentistas quirúrgicas, personal de salud o tripulantes de navíos, las mujeres hicieron historia en Malvinas. A 39 años de la Guerra, podemos decir que el enunciado “Las Malvinas son argentinas” es una construcción colectiva, en el que las mujeres argentinas tuvieron un rol destacado.

VESTIR LA HISTORIA, VISIBILIZAR LA EXPERIENCIA

En la siguiente entrevista, la antropóloga María Pozzio, investigadora del Instituto de Ciencias de la Salud de la Universidad Nacional Arturo Jauretche, da cuenta de la participación de las mujeres en la guerra de Malvinas, su experiencia y desempeño en un entorno históricamente habitado y narrado desde la masculinidad. Su lucha por la visibilización y reconocimiento en tanto Veteranas de Malvinas, puede ser mejor comprendido en el marco de un proceso más amplio en torno a la resignificación de la experiencia de las mujeres en la historia argentina reciente.

Ver entrevista

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Váyanse ustedes, que tienen hijos, yo me quedo... 




"VÁYANSE USTEDES, QUE TIENEN HIJOS. YO ME QUEDO"

Prof. Marcela Handel

- Váyanse ustedes, que tienen hijos. Yo me quedo!” gritó Oscar Ismael Poltronieri mientras disparaba contra más de 600 ingleses desde el Monte Dos Hermanas en las Islas Malvinas

"Con 18 años y siendo analfabeto , durante la batalla del cerro Dos Hermanas, en la guerra de Malvinas, el Soldado Conscripto Oscar Ismael Poltronieri , operador de ametralladora; desoyendo la orden de retirada y quedándose a combatir el solo, permitió el repliegue de todos sus compañeros, mas de 150 soldados , incluidos sus superiores.

Un grupo de 600 soldados británicos atacó el 4º y 7º Regimiento de Infantería y luego avanzó hacia el 6º. Frente a la superioridad numérica, el coronel Augusto Esteban Vilgré Lamadrid ordenó a sus combatientes que se retiraran.

“Váyanse ustedes, que tienen hijos. Yo me quedo. Váyanse todos, carajo. Yo me quedo y los cubro. Ustedes tienen algo por lo que volver”, fue la respuesta de Poltronieri. Entonces, empezó a disparar hasta que ya no pudo contar el tiempo. Disparando al enemigo con su única arma, una ametralladora, impidió avanzar a todo el dispositivo ofensivo británico.

¿Cuál fue la estrategia para sobrevivir? Se movía cinco metros y disparaba. Otros diez metros, y volvía a disparar “de esta forma pensaban que era toda una compañía atacando y no avanzaban”.

Recibió la medalla "La Cruz de la Nación Argentina al Heroico Valor en Combate", es el único soldado conscripto "vivo" desde el siglo XIX hasta ahora en recibir la máxima condecoración que da nuestra Nación .

Luego de la guerra intento suicidarse , vendió baratijas en los colectivos, se sintió abandonado por todos. Soldados veteranos Ingleses lo buscaron para expresar su admiración por él. En la mayoría de los colegios de nuestro país los alumnos no saben quien es.